Huella ecológica y biocapacidad: Estrategias para enfrentar la crisis ambiental y promover el desarrollo regenerativo
Aunque parezca una crisis aislada, la actual crisis civilizatoria, conocida como la crisis del antropoceno, o la presencia humana en el planeta, está compuesta por una variedad de fallas causales relacionadas con la actividad humana, como el cambio climático, la contaminación y acidificación de los océanos, los cambios en los patrones de precipitación, la desertificación de territorios, la pérdida masiva de biodiversidad y, lo que es más importante, la disparidad en el ingreso La huella ecológica es un concepto poco claro en el fondo de todos estos fenómenos. El término, que fue propuesto por Mathis Wackernagel y William Rees en los años 90, ha cobrado importancia para dimensionar el resultado del modelo actual de
En palabras de Wackernagel (2008).
«La Huella Ecológica es una herramienta de contabilidad de recursos que mide la cantidad de capacidad regenerativa de la tierra demandada por una actividad determinada. […] Al comparar la cantidad de capacidad demandada con la cantidad de capacidad disponible cada año, la contabilidad de la huella ecológica puede medir en qué medida las demandas humanas sobre la biosfera exceden su capacidad».
Por su parte, la biocapacidad es el ingreso ecológico, baúl natural que sustenta el desarrollo económico, dicho de otra manera, todos los bienes naturales que soportan el gasto en el actual paradigma económico. El desequilibrio entre la huella ecológica y la biocapacidad converge en una situación crítica, que se conoce como el día de la sobrecapacidad de la Tierra. Dicha fecha indica el momento del año en que la demanda de bienes naturales supera la capacidad del planeta para regenerarlos.
La huella ecológica indica que muchos países están usando los recursos naturales de manera insostenible. Desde la década de 1970, la demanda mundial de recursos ha superado continuamente la biocapacidad del planeta, lo que ha provocado la degradación de ecosistemas, la pérdida de biodiversidad y, lo que es aún más importante, el inicio del cambio climático. En las naciones desarrolladas, donde los niveles de consumo per cápita son significativamente más altos, este desequilibrio es mucho más evidente.
¿Qué es el día de la sobrecapacidad de la tierra?
El Global Footprint Network introdujo la idea del «Día de la sobrecapacidad de la Tierra«, para señalar la fecha en la que la humanidad ha consumido todos los recursos que la Tierra puede regenerar en un año. Esta fecha llega más temprano cada año, reflejando el aumento constante de la huella ambiental global. El 2 de agosto de 2023 fue el día de la sobrecapacidad, lo que indica que la humanidad ha agotado el presupuesto ecológico anual de la Tierra en menos de siete meses.
Este fenómeno tiene un gran efecto sobre la duración de la vida. Un consumo excesivo de recursos causa la degradación de los ecosistemas, lo que afecta la capacidad del planeta para proporcionar servicios esenciales como agua limpia, aire puro y alimentos. Además, contribuye al cambio climático y la pérdida de biodiversidad, lo que empeora la crisis ambiental global.
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Países de acuerdo a su sobrecapacidad
La distribución de la sobrecapacidad varía significativamente entre países. La huella ecológica per cápita de las naciones con un desarrollo económico más avanzado es significativamente mayor, lo que se refleja en sus altos niveles de consumo y producción (Global Footprint Network, 2023). La capacidad biológica de Estados Unidos y los países miembros de la Unión Europea es muy superior. Por otro lado, muchas naciones en vías de desarrollo tienen una huella ecológica menor, pero enfrentan desafíos adicionales debido a la degradación de sus propios ecosistemas locales.
¿Por qué es importante la biocapacidad para la salud de nuestro planeta?
La idea de biocapacidad es fundamental para la sostenibilidad ambiental. Representa la capacidad de los ecosistemas de una zona para producir recursos biológicos renovables y absorber desechos, como el dióxido de carbono. La biocapacidad de un país o región se ve afectada por una variedad de factores, incluidas las prácticas de manejo de recursos naturales, la calidad del suelo y el clima (Kitzes et al., 2008).
Una biocapacidad robusta es esencial para la salud global del planeta. Los ecosistemas funcionales brindan una variedad de servicios ecosistémicos importantes, como la purificación del agua, la regulación del clima y la polinización de cultivos. Por el contrario, la pérdida de biocapacidad puede causar desertificación, escasez de agua y disminución de la producción agrícola, lo que tiene un impacto negativo tanto en las comunidades humanas como a la biodiversidad.
¿Por qué la bioregión amazónica es tan importante?
Debido a su gran biodiversidad y su papel importante en la regulación climática global, la bioregión amazónica se destaca como una de las áreas más importantes para la biocapacidad global. Este ecosistema contiene aproximadamente el diez por ciento de todas las especies de animales y plantas que se conocen en el mundo. Los bosques de la Amazonía son esenciales sumideros de carbono y son cruciales para reducir los efectos del cambio climático en todo el mundo.
Sin embargo, la deforestación y otras actividades humanas como la agricultura y la minería ponen en peligro esta región. La pérdida de biocapacidad en la Amazonia no solo afecta a las poblaciones locales y la biodiversidad, sino que también tiene implicaciones globales, reduciendo la capacidad del planeta para absorber carbono y regular el clima.
El desarrollo regenerativo en función del crecimiento en biocapacidad
Más allá de la sostenibilidad tradicional, el desarrollo regenerativo es una estrategia avanzada. El objetivo es restaurar y fortalecer la capacidad de los ecosistemas para regenerarse por sí mismos. Este método utiliza técnicas de gestión de recursos que no solo reducen los efectos negativos, sino que también mejoran la biocapacidad (Mang & Reed, 2012).
El desarrollo regenerativo se basa en principios de diseño ecológico y sistemas integrados que funcionan en armonía con la naturaleza. Por ejemplo, la agricultura regenerativa mejora la salud del suelo y aumenta la productividad agrícola utilizando métodos como el compostaje, la rotación de cultivos y la agroforestería sin dañar los recursos naturales. De manera similar, la gestión forestal sostenible y la restauración de ecosistemas degradados pueden aumentar significativamente la biocapacidad, lo que beneficia tanto al medio ambiente global como a las comunidades locales.
Acciones estratégicas para la regeneración de ecosistemas
Es fundamental llevar a cabo acciones estratégicas para la regeneración de ecosistemas para aumentar la biocapacidad y reducir la crisis ambiental. Éstas incluyen:
1. Restauración de ecosistemas degradados:
La restauración ecológica es el proceso de restaurar áreas degradadas mediante la reforestación, la expansión de la vegetación y la reintroducción de especies nativas. Estas acciones pueden mejorar la biocapacidad al aumentar la productividad biológica y la biodiversidad de los ecosistemas.
2. Agricultura regenerativa:
La agricultura regenerativa utiliza métodos que mejoran la salud del suelo, aumentan la biodiversidad y se adaptan al clima. Esto incluye el manejo holístico del pastoreo, la rotación de cultivos y el uso de cultivos de cobertura (LaCanne & Lundgren, 2018).
3. Conservación y gestión sostenible de bosques:
La biocapacidad depende de la conservación y la gestión sostenible de los bosques. Esto puede incluir la implementación de programas de reforestación, la promoción de prácticas de tala sostenible y la preservación de áreas forestales existentes (Chazdon et al., 2020).
4. Políticas y regulaciones ambientales:
Es imperativo que los gobiernos y las organizaciones internacionales establezcan y implementen políticas y regulaciones que fomenten la conservación de recursos y el desarrollo regenerativo. Esto incluye incentivos para la implementación de prácticas agrícolas sostenibles, la preservación de la biodiversidad y la disminución de las emisiones de carbono. Según Ostrom (2009)
5. Educación y concientización:
La educación y la concienciación son esenciales para promover una cultura de sostenibilidad y regeneración. Los programas educativos y las campañas de concienciación pueden empoderar a las comunidades para adoptar prácticas que aumenten la biocapacidad y mitiguen el impacto ambiental.
Conclusiones
Para comprender la sostenibilidad ambiental y abordar la crisis ecológica global, es esencial comprender la relación entre la huella ecológica y la biocapacidad. Cada año llega más temprano, el Earth Overshoot Day, evidencia el creciente desajuste entre la demanda de recursos naturales y la capacidad del planeta para regenerarlos, lo que ha llevado a un estado de sobrecapacidad. Esta situación no es sostenible y requiere un cambio drástico en las costumbres de consumo y producción a nivel mundial.
La huella ecológica de los países desarrollados es significativamente mayor que la capacidad biológica de los países desarrollados, según un análisis de las disparidades en biocapacidad entre diferentes países. Mientras tanto, muchos países en desarrollo enfrentan desafíos adicionales debido a la degradación de sus ecosistemas locales. Dado que los ecosistemas saludables brindan servicios esenciales como la regulación del clima, la purificación del agua y la producción de alimentos, la biocapacidad es esencial para la salud del planeta.
Debido a su gran biodiversidad y su contribución a la regulación climática, la bioregión amazónica se destaca como una de las áreas más importantes para la biocapacidad global. Sin embargo, enfrenta importantes amenazas debido a la deforestación y otras actividades humanas, lo que hace que sean necesarias acciones de conservación y restauración.
Una solución prometedor para aumentar la biocapacidad y reducir los efectos negativos de la crisis ambiental es el desarrollo regenerativo. Al buscar restaurar y mejorar la capacidad de regeneración de los ecosistemas, este enfoque va más allá de la sostenibilidad. Las acciones que pueden aumentar la biocapacidad y generar beneficios a largo plazo incluyen la implementación de prácticas agrícolas regenerativas, la restauración de ecosistemas degradados y la gestión sostenible de bosques.
Además, es fundamental que los gobiernos y las organizaciones internacionales establezcan políticas y regulaciones ambientales que fomenten la conservación y el desarrollo regenerativo. La educación y la concienciación también son esenciales para empoderar a las comunidades para adoptar prácticas sostenibles.
En resumen, para enfrentar la crisis ambiental y fomentar un futuro sostenible, se requiere un enfoque integral que combine la disminución de la huella ecológica con el incremento de la biocapacidad. Podemos lograr un equilibrio sostenible entre el consumo humano y la capacidad regenerativa del planeta a través del desarrollo regenerativo y la implementación de acciones estratégicas.
Jhon Enrique Bermúdez Tobón
Phd(c) en Turismo (UAB)
Máster en Gestión del Turismo Sostenible (UCI)
Administrador del Turismo Sostenible (UTP)
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