Desarrollo Regenerativo: Una nueva visión para el futuro

El holismo en la filosofía antigua

El holismo parte de la idea de que los sistemas deben ser analizados como un todo, no solo a través de las partes que los componen (Smuts, 1926). En la tradición helenística griega, autores como Platón y Aristóteles, concibieron el universo desde visiones integrales. Platón, en su libro «La República», sostenía que el cosmos es un ser vivo con un alma, mientras que Aristóteles veía la naturaleza como un sistema organizado teleológicamente, que sirve a un propósito superior y contribuye al bien común del universo.

En las filosofías orientales, como el taoísmo y el budismo, también se encuentran conceptos holísticos. El Tao, en el taoísmo, es una fuerza unificadora que interconecta todas las cosas. En el budismo, la interdependencia es un principio fundamental que establece que todas las cosas están interrelacionadas y que nada existe de manera independiente (Garfield, 1995). En este sentido, un texto hito dentro del desarrollo de la ecología profunda, ha sido el escrito por Fritjof Capra en 1975; en su libro: «El tao de la física» (Capra, 2005), se pueden atisbar las conexiones profundas entre la espiritualidad oriental y la ciencia moderna. Sin duda, un libro que todo amante de las ciencias ambientales debería leer.

La cristiandad, a pesar de una visión instrumental de la naturaleza -dada en gran medida por una interpretación errónea de las escrituras-, también ha tenido en sus filas grandes hombres que se entendieron parte de un todo unificador. Francisco de Asís (padre de la ecología), santo católico, es el ejemplo encarnado de un pensamiento austero donde el hombre es criatura y hermano de todo lo creado. El cántico a las criaturas es uno de los más bellos himnos cristianos. La cosmovisión franciscana se ve reflejada de forma prístina en la encíclica Laudato Si, del papa Francisco. Un texto que zanja la división entre el pensamiento de los sistemas vivos y los seres humanos, en lo que el pontífice llama «Ecología Integral».

Por otra parte,  la visión holística no es exclusivamente europea u oriental. Si bien, las comunidades aborígenes se han quedado relegadas de la historia (George Orwell lo expresó alguna vez: «la historia la escriben los vencedores»),  a pesar de una tradición escrita en gran medida ausente, los actuales estudios etnográficos, y en general, los estudios culturales, dan cuenta de cosmovisiones ecológicas profundas. Las cosmogonías indígenas narran la interdependencia, y entienden, de forma sistémica el mundo natural.

La visión holística de la filosofía antigua contrasta con la fragmentación característica de las aproximaciones modernas. En un mundo donde la especialización y el análisis detallado de componentes individuales son dominantes, el holismo ofrece una perspectiva integradora esencial para abordar problemas complejos, como los ambientales, que requieren una comprensión del sistema global en su conjunto.

Las dificultades del mecanicismo científico

mecanicismo

El mecanicismo, arraigado en el pensamiento científico desde la revolución del siglo XVII, concibe el universo como una intrincada máquina compuesta por partes interrelacionadas que operan de manera predecible y cuantificable. Esta perspectiva cartesiana ha sido esencial para los avances tecnológicos y científicos, aunque enfrenta notables desafíos al enfrentarse con sistemas complejos y dinámicos como los ecosistemas y las sociedades humanas.

No obstante, el mecanicismo se ve constreñido al intentar abordar la emergencia y la complejidad inherente de estos sistemas. Por ejemplo, los ecosistemas exhiben propiedades emergentes impredecibles que no pueden ser reducidas simplemente a la suma de sus partes (Kauffman, 1993). Además, este enfoque tiende a subestimar las interconexiones y relaciones entre las partes, esenciales para comprender fenómenos globales como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

La visión mecanicista también propaga una concepción reduccionista del mundo, donde la naturaleza es mayormente considerada como un recurso explotable en lugar de un sistema vivo y equilibrado del cual dependemos íntimamente (Merchant, 1980). Este enfoque ha exacerbado la actual crisis ambiental al fomentar prácticas insostenibles y destructivas, resaltando la urgente necesidad de adoptar modelos más integradores y holísticos para abordar los desafíos ambientales globales.

La crisis global y la insuficiencia del desarrollo sostenible

crisis global

La crisis global actual es sumamente compleja, abarcando dimensiones ambientales, económicas, sociales y políticas. La degradación del medio ambiente, el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad y la creciente disparidad económica son solo algunos de los problemas que subrayan las insuficiencias del modelo de desarrollo sostenible.

El concepto de desarrollo sostenible, ampliamente difundido por el  Informe Brundtland en 1987, busca satisfacer las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para cubrir las suyas (World Commission on Environment and Development [WCED], 1987). No obstante, este enfoque ha sido objeto de críticas por no abordar de manera adecuada las causas profundas de la degradación ambiental y por perpetuar un modelo económico que sigue siendo explotador y extractivista (Kothari, Demaria, & Acosta, 2014).

El desarrollo sostenible se ha centrado principalmente en mitigar los impactos ambientales y sociales del crecimiento económico, pero no ha cuestionado de manera fundamental los paradigmas y prácticas que los generan. En lugar de simplemente reducir el impacto negativo, es imperativo adoptar un enfoque que regenere y revitalice los sistemas naturales y sociales, promoviendo un equilibrio dinámico y saludable.

La emergencia de la ecología profunda en el contexto de crisis ambiental global

Desarrollo regenerativo - naturaleza

La ecología profunda se posiciona como una respuesta filosófica y ética frente a la compleja crisis ambiental global y a las limitaciones evidentes del desarrollo sostenible. Formulada por Arne Næss en la década de 1970, postula que todas las formas de vida poseen un valor intrínseco, y que los seres humanos carecen del derecho de menoscabar esta riqueza y diversidad, excepto para satisfacer necesidades esenciales (Næss, 1973).

Este enfoque implica una transformación radical de nuestra concepción del mundo y nuestras prácticas. Propone un cambio desde una perspectiva antropocéntrica hacia una ecocéntrica, donde los seres humanos sean parte integrante y no dominadores de la naturaleza. Inspirado en tradiciones holísticas milenarias, proporciona una sólida base ética para promover el desarrollo regenerativo y sostenible.

La magnitud de la crisis ambiental global resalta la insuficiencia de soluciones superficiales y temporales. Exige una reevaluación profunda de nuestros valores, objetivos y métodos, y la ecología profunda ofrece una guía fundamental en esta reevaluación al reconocer la interdependencia y coevolución de todos los seres en el entramado vital del planeta.

El desarrollo Regenerativo: Un paso más allá de la sostenibilidad

desarrollo regenerativo global

El desarrollo regenerativo representa una evolución del concepto de sostenibilidad, que no solo busca reducir el impacto negativo, sino regenerar y revitalizar los sistemas naturales y sociales. Daniel Christian Wahl, en su libro “Diseñando Culturas Regenerativas”, define el cambio de paradigma como un proceso integral:

«En las culturas regenerativas se acelerará el desarrollo personal y la evolución de la conciencia. A medida que dejemos de estar paralizados por el ciclo de separación, escasez y lucha por el control y el poder impulsado por el miedo, comenzaremos a desplegar el potencial de una cultura compasiva, empática y colaborativa de creatividad y abundancia compartida, impulsada por la biofilia: Un amor innato por toda la vida. La narrativa de la separación del resto de la vida y la alienación de la sabiduría de la naturaleza está comenzando a dar paso a una narrativa que celebra nuestra comunión con la naturaleza como la esencia misma de nuestro se(Wahl, 2016, p. 52).

El desarrollo regenerativo traza un camino intrincado, entrelazando la evolución de diversas disciplinas y movimientos que defienden una conexión más armónica y equilibrada con la naturaleza. Desde la permacultura y la agroecología, hasta la economía ecológica y la biomimética, este enfoque integral amalgama conocimientos y prácticas de campos diversos para construir sistemas resilientes y adaptables capaces de enfrentar los desafíos contemporáneos con audacia y astucia.

Basado en principios de diseño que emulan los procesos naturales, el desarrollo regenerativo no solo aspira a conservar, sino a fomentar la biodiversidad, la resiliencia y la adaptabilidad dinámica. Reconoce la interdependencia inextricable de todos los sistemas vivos y se propone establecer condiciones propicias para la coevolución y el florecimiento armonioso de todas las formas de vida.

Además, subraya la relevancia crítica de la cultura y la comunidad en la configuración de sistemas coevolutivos. Va más allá de las meras prácticas técnicas para promover una transformación profunda en cómo las comunidades conciben, sienten y actúan en relación con su entorno. La educación, la participación comunitaria activa y la colaboración efectiva emergen como fundamentos esenciales para la realización plena del desarrollo regenerativo, invitando a una reflexión continua y una acción decidida hacia un futuro más sostenible y conectado.

El desarrollo regenerativo aplicado al turismo

turismo regenerativo

El turismo, como una de las industrias de mayor expansión a nivel global, ejerce un impacto profundo tanto en el medio ambiente como en las comunidades locales. A lo largo de su historia moderna, ha sido responsable de la degradación ambiental, la pérdida de biodiversidad y la explotación de poblaciones locales. En contraste, el emergente enfoque del turismo regenerativo no solo busca mitigar estos efectos adversos, sino que también se propone activamente restaurar y revitalizar los ecosistemas y las comunidades afectadas.

Este nuevo paradigma regenerativo se fundamenta en principios que promueven la resiliencia y la regeneración. Incluye prácticas como la conservación de la biodiversidad a través de áreas protegidas, la restauración de hábitats degradados, la adopción de energías renovables y el impulso a economías locales mediante el apoyo a productos y servicios sostenibles. Además, se enfatiza la importancia de la educación ambiental tanto para los visitantes como para los residentes, fomentando un profundo entendimiento de los ecosistemas locales y sus desafíos de conservación.

Un ejemplo ilustrativo de turismo regenerativo son los eco-lodges y resorts que, además de seguir prácticas de construcción sostenible y eficiencia energética, participan activamente en programas de restauración ecológica y promoción de la biodiversidad autóctona. Estos proyectos no solo generan empleos y oportunidades económicas para las comunidades locales, sino que también fortalecen el tejido social al integrar de manera participativa a los residentes en la gestión y operación de las instalaciones.

Además de su impacto ambiental positivo, el turismo regenerativo puede actuar como un agente de conservación cultural, apoyando la preservación de tradiciones ancestrales y fomentando interacciones respetuosas entre visitantes y residentes. Al centrarse en la recuperación y el fortalecimiento de sistemas naturales y sociales, el turismo regenerativo no solo ofrece una experiencia enriquecedora para los viajeros, sino que también marca el camino hacia una industria turística más sostenible y responsable con el entorno global.

El porqué de nuestro proyecto editorial

Logo Regentour

La necesidad de adoptar un enfoque regenerativo en el turismo se vuelve cada vez más urgente, dada la considerable influencia de esta industria en el medio ambiente y las comunidades locales. Nuestro proyecto editorial se dedica a explorar y promover el desarrollo regenerativo aplicado al turismo, ofreciendo una amplia gama de recursos, información detallada y ejemplos concretos de buenas prácticas.

Todos los lectores están invitados a seguir de cerca los contenidos, compartiremos estudios de caso detallados, entrevistas con expertos destacados, análisis exhaustivos de políticas y guías prácticas para la implementación efectiva del desarrollo regenerativo en proyectos turísticos. La misión del proyecto es educar y colaborar para fomentar un turismo que no solo sea sostenible, sino que también contribuya activamente a la regeneración de los ecosistemas y las comunidades.

El desarrollo regenerativo en el turismo representa una oportunidad única para redefinir la interacción entre los turistas, las comunidades anfitrionas y el medio ambiente. Al adoptar estas prácticas innovadoras, se puede transformar el turismo en una fuerza positiva capaz de restaurar y revitalizar nuestro planeta. A través del blog, se busca inspirar y capacitar a individuos, organizaciones y comunidades para que se conviertan en verdaderos agentes de cambio, promoviendo un turismo que beneficie a todos los seres vivos y al planeta en su totalidad.

En resumen, el desarrollo regenerativo no se limita a la sostenibilidad; representa una visión transformadora que apunta hacia un futuro donde los sistemas naturales y humanos puedan prosperar de manera armoniosa. El proyecto editorial se posiciona como un espacio dedicado a explorar esta visión en el contexto del turismo, proporcionando herramientas y conocimientos fundamentales para aquellos comprometidos con la construcción de un mundo más regenerativo y equilibrado. Los interesados están invitados a unirse en este emocionante viaje hacia un futuro donde el turismo sea un motor de regeneración ecológica y social.

Jhon Enrique Bermúdez Tobón
Phd(c) en Turismo (UAB)
Máster en Gestión del Turismo Sostenible (UCI)
Administrador del Turismo Sostenible (UTP)

Fuentes Bibliográficas

Capra, Fritjof. El Tao de la física / Fritjof Capra ; [traducido del inglés por Alma Alicia Martell Moreno]. 7a ed. Málaga: Sirio, 2005. Print.

Jay L Garfield. The fundamental wisdom of the middle way: Nagarjuna’s Mulamadhyamakakarika. 1st ed. Oxford: Oxford University Press, Incorporated, 1995. Print.

Kauffman, S. A. (1993). The origins of order: Self-organization and selection in evolution. Oxford University Press, USA.

Kothari, A., Demaria, F., & Acosta, A. (2014). Buen vivir, degrowth and ecological Swaraj: Alternatives to sustainable development and the green Economy. Development, 57(3–4), 362-375. https://doi.org/10.1057/dev.2015.24

Merchant, C. (1980). The death of nature: Women, ecology, and the scientific revolution.

Næss, A. (1973). The shallow and the deep, long‐range ecology movement. Inquiry, 16(1-4), 95-100. https://doi.org/10.1080/00201747308601682

Smuts, J. C. (1926). Holism and evolution. Macmillan.

Wahl, D. C. (2016). Designing Regenerative Cultures. Triarchy Press.